jueves, 30 de septiembre de 2010

Las Cadenas Del Amor

25 de Diciembre de 1995: Memorias:
“Amor me quiero liberar de esta prisión en la que vivo, esta será mi despedida” Esto fue lo ultimo que escuché de ella. Se fue sin más, se desapareció sin rastro alguno, no fue un acto de rebeldía, fue un acto de valor.
Miriam no siempre fue así de descontrolada, cuando éramos niños recuerdo que le gustaba jugar a las escondidas, pero siempre me escondía con ella se ruborizada y se iba para otro sitio. Era una niña aplicada, preocupada por su estudio, responsable. A Miriam le gustaba balancearse en el columpio y sentir el aire revolcar su pelo, pero sobre todo le encantaba saber que yo la observaba con todo el amor que un niño puede otorgar a su primer amor infante.
Ahora, o al menos hasta donde yo se, ya no juega a las escondidas ni se balancea en el columpio, ahora se emborracha, fuma y tiene sexo con todos los hombres que cruzan en su camino. Ella vivía su vida alocadamente sin preocupaciones, se pasaba su montaña rusa en el momento de adrenalina intensa, bueno al menos eso alcanzaba a notar yo, pero supongo que no era así. Miriam es de esas personas que usan mascaras cotidianamente, ella era una experta en el arte de engañar y de enmascarar su verdadera tristeza, nunca llegué a conocerla verdaderamente, aunque se que ocultaba algo.
A veces desde mi casa escuchaba los gritos de su madre y los golpes proporcionados por su padre, pero ella solo se contenía y lloraba en silencio, bueno, repito: eso es lo poco que sé, es lo que supongo, sabrá ella cuanto gritó y lloró, lo que si se es que nunca la he oído llorar y gritar. Lo que también sé es que se sacaba fácil el dolor, era solo llamar a sus amigas y se iba de noche de copas, de noche loca, más de una vez salí con ella y me di cuenta de su locura.
Miriam era toda lo que belleza puede llegar a significar, era hechizante. Ella tenía miles de pretendientes, pocas veces la llegué a ver enamorada o atrapada por el hechizo de alguien por eso nunca me preocupo que no se fijara en mí.
Bueno perdón, sí se fijó en mí, llegamos a divertirnos sexualmente varias veces, pero lo que yo sentía por ella era más grande que la definición en un diccionario de la palabra inglesa get, superaba lo ancho del mar y por más cursi que suene así fue, mi amor por ella excedía los limites de la razón humana.
Hoy recuerdo esa ultima noche en que la vi, puedo gritar con orgullo que ese día estuve con ella y que deje por fin salir mi sentimiento a flote, le dije todo lo que sentía desde hace tantos años, nos envolvimos en pasión y me hizo feliz, aunque no fuera mi novia, aunque no se dejara llenar de afecto. Con al menos tenerla en mi cama ya era una felicidad indestructible. Toda la noche fue libertinaje y diversión, hasta que me dijo lo que me dijo.
Prisión” ¿A qué se habrá referido? No lo sé porque ella nunca me contó sus reales problemas, supongo que con tanto libertinaje algo no debía de estar bien, pero ya no me pregunto el por qué, ya me quiero dedicar a buscarla ¿Por qué? Porque ella es mi razón de existencia.
Aquí estoy como un testículo recién golpeado, como una persona normal a la que le acaban de descubrir cáncer, buscando y buscando cartas o revisando su facebook, buscando algo que ni siquiera tengo idea que pueda ser, una pista de donde esté, ojalá.
Viendo sus fotos y escuchando desde mi lista de reproducción de mi Ipod sigo buscando cuando de repente como un flash, al escuchar el inicio de la canción far away de nickelback, recuerdo una conversación nada importante en su momento acerca de que si tuviéramos una oportunidad para escaparnos a dónde iríamos. Recuerdo sus palabras exactas “me iría de la ciudad e iría al campo a visitar a mis abuelos y me quedaría allí, porque en ese lugar es donde existe la verdadera paz y libertad”.
Sus abuelos se pelearon con sus padres hace muchísimos años, sus abuelos siempre quisieron criarla porque no estaban de acuerdo con el maltrato físico de sus padres hacia ella, sus abuelos la amaban y aceptaban tal y como era. Allí era donde debía estar.
Así empecé mi búsqueda, interrogué a todos los amigos de Miriam para ver si alguno sabía donde quedaba la casa de sus abuelos, pero ninguno sabía, así que me decidí hablar con sus padres. No les dije que era lo que sabía, les dije que mis abuelos eran amigos de los de Miriam, pero hacía muchos años habían perdido el contacto. Al principio se les notó que no me creyeron y me hicieron preguntas, pero con mi gran ingenio pude zafarme. Al final me dijeron que se encontraban en Arauca en una finca llamada “la vie en rose” así que hacia allá me dirigí.
El viaje fue tormentoso, 12 horas desde aquí en Bogotá hasta allá, me dio mareo vomité y me arrepentí, sin embargo todo lo hago por amor. Me hospedé en un hotel de quinta en Arauca, y hoy voy a ir a buscarla.
De tanto buscar y buscar la bendita finca la encontré.
27 de Noviembre de 1996: El presente
Hoy aquí luego de 11 meses desde que escribí esas memorias, luego de lo que sucedió no quise volver a escribir, pero ayer la vi y debo contar el final de esta historia.
Cuando encontré la finca la encontré a ella, estaba tan impactado de sus palabras, ella estaba enfurecida porque la fui a buscar. Nunca pensé que en realidad se había ido para siempre y no quería nunca volver, que estúpido fui.
Me fui sin decir nada, todo lo que se debía haber dicho fue dicho. Y así se “acabó” esa llama de pasión, y en vez de amor solo tristeza llenó mi corazón. No hay palabras para describir como me sentí, solo sé que felicidad no es una de ellas, pero ayer la vi y creo que la llama se volvió a encender, ella no me vio, pero la buscaré y la reconquistaré, no lo puedo evitar ella me tiene encadenado.